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El Trovador

Viernes, enero 21st, 2011 - 11:57

Valores

Carlos G. de Velasco Hoyos

Nuestra sociedad ha sufrido una degradación en sus valores básicos y al decir valores no me refiero a esquemas “mochilones” o  de una falange ultra conservadora, si no lo básico, el respeto de la palabra, al vecino, en síntesis la frase que  acuño Don Benito Juárez,  “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Los gobiernos  paternalistas que han solapado que una serie de derechos individuales se transgredan, como es el caso que cualquier grupo de pelados bloqueen una calle, avenida o carretera y no  pasa nada.

Este efecto se ha dejado crecer  y así  vemos como el vecino tira su basura de la manera más burda y no hay quien le diga nada o el mismo vecino o  un  negocio ponen un sonido a todo lo que da y le importa “máuser”,  ya que el alega que está en su propiedad.

Así podría citar un sin número de ejemplos básicos, pero el asunto es que hemos perdido el respeto a nuestro prójimo, sin identificar que nuestros derechos terminan, donde empiezan los del otro.

Por otra parte tenemos el caso del crimen organizado, donde hasta entre ellos mismos había un código de ética, muy a su estilo,  pero ética al fin. En este caso era muy extraño que atentaran contra civiles de bien o entre ello, la familia no se tocaba, hoy todo esto ha desaparecido.

Me pregunto, ¿qué descompuso de esta forma a la sociedad mexicana?

Si bien muchas de estas deficiencias o males los venimos arrastrando de mucho tiempo atrás debido a que desde el gobierno, no se percibe y aplica la disciplina, la situación que hoy vivimos ha acabado por trastocar las bases elementales de la buena convivencia y tal parece que la actitud es de, “sálvese quien pueda” y esto nos lleva a un individualismo exacerbado.

Como connotación de este tema, quisiera compartir con usted un discurso que me encontré en la revista Proceso de la semana anterior, del rector del Tecnológico de Monterrey, Don Rafael Rangel Sostman, pronunciado en abril del 2010.

“Monterrey, como muchas otras ciudades a nivel mundial, había logrado su desarrollo con base en  valores y principios tales como el respeto a las personas y a los derechos humanos, la cultura del esfuerzo,  y la honestidad, la justicia, la integridad, la cultura del trabajo y el ahorro, la superación de la persona a través de la educación como camino para desarrollar una sociedad más equitativa y solidaria”.

“Pero hoy nos encontramos ante una sociedad en que lamentablemente se promueven valores muy distintos a los anteriores, consideramos el éxito individual como el única meta de la vida, queremos lograr nuestros objetivos a través del mínimo esfuerzo, tenemos los hábitos del dispendio y consumismo, buscamos la riqueza como único fin, vemos  a la educación como vehículo para satisfacer exclusivamente nuestras necesidades personales, como lograr mayores ingresos monetarios”.

“Nos hemos vuelto ciegos, sordos e indiferentes ante la pobreza, injusticia, la falta de oportunidades, la desigualdad, el desempleo, la violencia, nos hemos puesto un  velo en los ojos “

“Nos hemos centrado en que nuestros alumnos tengan una alta empleabilidad con fines monetarios y de éxito profesional y muchas veces ni eso hacemos bien; pero lo más lamentable es que damos poca relevancia a nuestra misión de formar verdaderos ciudadanos que asuman su responsabilidad política y social para cambiar a este país”.

“En otras palabras la inseguridad que padecemos es el resultado de que hemos degradado nuestros valores, principios y hemos aceptado esta degradación como algo natural”

El rector del  “Tec “,  se refiere  a elementos como el individualismo, lo monetario como prioritario  y el materialismo en toda su expresión.

¿Dónde queda el valor para el talento, la intelectualidad o la solidaridad?, no eso no importa, ya que no  deja dinero o en su  caso podría quitar.

En síntesis nos hemos orillado a ser una sociedad desconsiderada y egoísta, como menciona el señor rector,  las  universidades no están formando jóvenes con responsabilidad política y  social, para cambiar a este país.

Este es un fuerte llamado no solo para nosotros si no para nuestros hijos, donde  con preguntarles, cual es su promedio o si sacaron buenas notas fuera suficiente, cuando el dialogo debería ir más allá,  al tratar de saber que tan impregnados están de nuestro entorno,  que tanto  respetan a sus semejantes o cual es su escala de valores.

El rector de una de las universidades más importantes del país reconoce el error de su institución, formar jóvenes materialistas, donde obtener la mayor cantidad de  recursos monetarios sea la premisa máxima en el triunfo y éxito.

Nadie está peleado con su dinero, señala con toda razón el refrán popular, pero pensar solo en sí  mismo y pasar sobre quien sea para obtenerlo, es una deformación educacional.

Los valores no son una serie de preceptos retrogradas o cursis, simple y sencillamente son el respeto al derecho de los demás y eso va hasta para los que hoy se dicen malosos.

P.D.  El calvario de Kalimba.- El cantautor vive el peor de sus infiernos,  producto de una fan, llena de incongruencias que se dice violada. La “santa” chamaca que desaparece todo un día de su casa y no pasa nada, que después de la supuesta violación espera a su agresor, dice ella en estado de “shock” por espacio de 7 horas en lobby, que lo va a despedir al aeropuerto como si fuera su “amor eterno”, pero resulta que la había violado.

Me refería a jóvenes superficiales y materialistas,  ahí está una viva muestra de ellos.

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